06 de Febrero 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.
Durante más de un año y medio de oración persistente y puertas cerradas, Dios fue preparando el terreno para que el evangelio llegara a uno de los lugares más necesitados de esperanza en Urabá, una subregión del noroccidente de Colombia, en el departamento de Antioquia.
El 21 de marzo de 2025, el ministerio carcelario adventista “Libertad en Cristo”, impulsado desde la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Apartadó, municipio ubicado en el corazón de la región de Urabá, celebró bautismos, vidas transformadas y la certeza de que la luz de Cristo puede brillar aún tras los muros.

Participantes del ministerio carcelario “Libertad en Cristo”, junto a líderes y voluntarios adventistas, celebran las decisiones espirituales y el mensaje que hoy los identifica: “Yo soy hijo de Dios”.
Una obra que nació en oración
El ministerio carcelario adventista en Apartadó no comenzó con permisos ni programas, sino con un profundo llamado espiritual directo al corazón de Milena Varilla, miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día Central de Apartadó y pionera de esta obra.
Desde el año 2023, Milena inició un camino marcado por la oración constante y la perseverancia. Durante aproximadamente 10 meses, visitó de manera voluntaria y en solitario el Hospital Antonio Roldán Betancourt de Apartadó, acompañando espiritualmente a personas privadas de la libertad que se encontraban hospitalizadas.
Posteriormente, durante un año y medio, tocó puertas de manera insistente en el INPEC de Apartadó, recibiendo reiteradas negativas. “El Señor me mostró en un sueño rejas y corazones como ceniza, y me dijo que esos corazones ya estaban listos para arder en su fuego”, recuerda Milena, experiencia que fortaleció su convicción de no desistir.
Dios conecta los corazones
La respuesta llegó de manera providencial cuando, guiada por el Espíritu Santo, Milena se reencontró con Faber Mauricio Puertas, adventista y docente del SENA que ya laboraba dentro del INPEC. A través de este contacto y del apoyo de un dragoneante, se estableció el vínculo directo con la dirección del centro penitenciario.

Representantes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y autoridades del INPEC de Apartadó, cuyo apoyo institucional permitió el desarrollo del ministerio carcelario y las actividades espirituales.
Con el respaldo del Departamento de Bienestar Social del INPEC y del Comité de Apoyo Espiritual, conformado por líderes de congregaciones católica, interamericana, pentecostal y adventista, se autorizó finalmente el ingreso del ministerio.
El 21 de marzo de 2025, la Iglesia Adventista del Séptimo Día pudo ingresar oficialmente al INPEC de Apartadó, atendiendo los patios 2 y 4, donde se encuentran cerca de 800 personas privadas de la libertad.
“Ustedes alumbran”
El primer día dentro del patio marcó profundamente al equipo. Varios privados de la libertad expresaron una frase que se repetiría con el tiempo: “Ustedes alumbran”. Sin saberlo, describían una realidad espiritual.
Las reuniones comenzaron en círculo, con oración sencilla y lectura bíblica. Mientras decenas de hombres repetían en voz alta: “Padre celestial, aquí estamos”, otros internos observaban desde los balcones de los pisos superiores.

Con manos levantadas y corazones dispuestos, personas privadas de la libertad participan en momentos de oración y alabanza durante las jornadas espirituales.
“Sentimos la presencia del Espíritu Santo de una manera que pocas veces se experimenta. En lugares oscuros, la luz de Cristo brilla con más fuerza”, afirma Milena.
Una obra integral y transformadora
“Cuando entramos por primera vez, lo hicimos con nervios, mucha oración y total dependencia de Dios. No sabíamos qué esperar, pero vimos cómo el Espíritu Santo preparó cada detalle y abrió los corazones”, expresó el pastor Anaya, del Distrito Central de Apartadó, quien acompañó el trabajo espiritual en el patio 2.
El primer ingreso estuvo marcado por nerviosismo y oración. El equipo se organizó en dos bloques: el Distrito Central de Apartadó, liderado por el pastor Anaya, atendió el patio 2, mientras que el Distrito Nueva Sión, bajo el liderazgo del pastor Elver, acompañó el patio 4.
Cada viernes, de 2:00 p. m. a 5:30 p. m., se desarrollan estudios bíblicos basados en el curso La Fe de Jesús, con la participación de alrededor de 100 estudiantes bíblicos. A esto se suman momentos de oración, cantos, acompañamiento espiritual y acciones solidarias.

Estudios bíblicos y acompañamiento espiritual se desarrollan cada viernes en los patios 2 y 4 del INPEC de Apartadó, fortaleciendo la fe y la esperanza.
Gracias al apoyo de 52 familias donantes de Apartadó, Andes, Mutatá, Carepa, Medellín, así como de España y Quito (Ecuador), se entregaron 100 kits de aseo y Biblias. La empresa Prestigio Producciones patrocinó 100 camisetas con el mensaje “Yo soy hijo de Dios”, que hoy identifican y fortalecen la identidad espiritual de los participantes.
La iniciativa también ha contado con el respaldo del programa “Una promesa de Dios para tu vida”, transmitido por AWR Colombia, y con una amplia cadena de oración.
Bautismos y milagros que solo Dios permite
El respaldo institucional fue clave. El teniente José Armando Orozco Cárdenas, director del INPEC en Apartadó, brindó su apoyo para el desarrollo de las actividades espirituales y autorizó acciones excepcionales dentro del penal.
Como fruto de este trabajo, se realizaron 18 bautismos: 17 personas en el patio 2 y 1 persona en el patio 4. Los mismos privados de la libertad colaboraron en la logística, incluso llenando la piscina bautismal, en una ceremonia que evidenció el profundo obrar del Espíritu Santo.

Nuevas vidas comienzan en Cristo. Internos del INPEC de Apartadó toman la decisión del bautismo como testimonio público de fe y esperanza.
‘Yo soy hijo de Dios’
Como parte del proceso espiritual, el ministerio entregó Biblias, kits de aseo, certificados y camisetas con el mensaje “Yo soy hijo de Dios”, frase que hoy los internos repiten de memoria cuando el equipo los anima diciendo: “Somos…” y ellos responden al unísono: “¡Hijos de Dios!”.
Los abrazos se convirtieron en un lenguaje de sanidad. Muchos de los internos llevaban años sin recibir visitas. “Nos abrazan como niños pequeños, y al irnos vuelven a abrazarnos. El amor de Cristo se siente”, expresa Milena.
Mirando al futuro con fe
Actualmente, el ministerio “Libertad en Cristo” ora por consolidar su labor, mantener el día viernes como jornada espiritual y fortalecer el discipulado de los nuevos creyentes. El anhelo es continuar conquistando corazones, no desde la imposición, sino desde el amor de Cristo.
Milena Varilla, ingeniera ambiental, administradora de empresas agropecuarias y profesional en seguridad y salud en el trabajo, afirma que esta experiencia confirmó su llamado misionero. “Dios sigue dando segundas oportunidades. Solo debemos aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo y obedecer”, concluye.
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí… a proclamar libertad a los cautivos” (Isaías 61:1).
*Por motivos de seguridad y respeto a la dignidad de las personas privadas de la libertad, los rostros han sido ocultados.





















